Dientes, dientes, que es lo que les jode
Llevo unos días reguleros por culpa de una muela con muy mal aspecto que no para de chillar, la causa es que de pequeño fui un cazurro en lo que respecta la higiene bucal, resultado son una muela extraida en un terrible jueves por la noche de hace varios años (de lo malo siempre se acuerda uno), y varios empastes, uno de ellos de tamaño King-Size que sirvió durante años de remedio para una muela que no le quedaba demasiada vida y es ahora cuando agonizante pide auxilio. Así que como los dentistas son como los primos de fuera, solo los ves en las desgracias, decidí que era hora de visitar al mío que casualmente me pilla justo pared con pared, algo bueno si hay una urgencia y malo por la cantidad de subnormales que se confunden de piso a diario.
Fue el Martes 6 del 6 del 06 cuando a las nueve y media de la mañana un familiar me despierta avisándome que me puede atender en ese mismo momento sin cita previa. Inmediatamente me visto y sin casi lavarme la cara y con el estomago vacío me presento en la consulta con mas sueño que una cesta de gaticos al lado de la estufa. Con un despiste similar al de Mister Bean en aquel mítico episodio y quemado por el fogonazo de la lámpara del dentista le explico mi problema, el cual me hace una radiografía metiéndome un protector asqueroso en la muela que me da unas arcadas colosales, unido al fogonazo que me deja las pupilas en llamas comienzo a lagrimear y a derramar saliva a borbotones mientras me esfuerzo por responder al dentista loco, algo muy triste pero es que por la mañana sin desayunar, recién despertado de un sueño profundo y con la boca abierta en la consulta de un dentista uno no es persona del todo, todo esto hace que a uno se le quede un recuerdo similar a una abdución alienígena para toda la vida.
Finalmente la fatal noticia, hay que sacar esa muela ya que no tiene solución la cosa, me dan cita para el próximo martes 13, vaya con las fechas, no sin antes recetarme unos pildorazos para calmar el nervio de la muela, una por cada comida que me han provocado unas diarreas de chocolate Häagen-Dazs del copón, pero eso sí, la muela ya no chirría oiga.
<< Home