Sitges 2006: El Laberinto del Fauno, por Sean Bateman
Arranca Sitges 2006 con una gala sosona, en la que unos interesantísimos clips sobre el 20 aniversario de Terciopelo Azul consiguen salvar un aburrido espectáculo que conlleva a una risa fácil, y encima previsible, por una pequeña parte del público (los nelsons del mundo que siempre andan atentos) justo antes del in-memorian de Tony Galindo y demás miembros del staff de toda la vida de dios del festival, acusado lacónicamente por la presentadora de la gala en plan “a ver si os mofáis con lo que viene, insensibles”, quien un buen rato antes, estaba sentada en una butaca de terciopelo rojo contemplando en la soledad del escenario la colosal pantalla del auditorio Melià.
Al rato, una breve intervención de Ángel Sala, director del festival, en un deja-vu que recordaremos en el Babel de Iñarruti (seguro), quien terminó expresándose en castellano, catalán y probablemente inglés.
El mismo director del festival marcó el paréntesis para la lamida de culo del día, en este caso al Sr. Presidente de Manga Films, Luís de Val y López, en forma de premio: El María Honorífico. Perdóneme si mi catalán no es tan correcto como mi norcoreano, pero ahí ponía, en la pantalla refiero, premio maría honorific, al no ser que maría resulte ser un false friend ese es el título del premio; el cuál es bien merecido, sin lugar a dudas; pero de todas formas lo destacable del premio fue el modo en que el Sr. Manga Films expresó su gratitud, haciendo un demencial paralelismo entre su carrera y la conquista de la copa de Europa por parte del F.C. Barcelona saliéndose mucho del tono cinematográfico de la tarde; sonando el nombre de Belleti en el auditori me siento obligado a pensar en el criterio de adquisición de títulos por parte de Manga Films; rápidamente aclarado por el tipo en cuestión quien resumió su trayectoria diciendo algo así como desde empecé trayendo Dragon Ball y he terminado distribuyendo Crash, previo momento “porque nosotros antes íbamos a los programas de doble sesión y hasta triple”.
Luego presentación de un corto surrealista a la vez que interesante titulado for(r)est in the des(s)ert de Luiso Berdejo, guionista de la Película Para No Dormir de mi admiradísimo Paco Plaza. Una pieza que parece una apuesta arriesgada que hace gracia y de la cual cuesta imaginar el sentido que tiene el agradecimiento por parte de su perpetrador, quien elogió a su hermana por habérsela producido.
Y por fin el Sr. Del Toro hace acto de presencia, media hora después de habernos colado en el auditori y tras soportar todas esas presentaciones; aprovechando muy hábilmente para colarnos al enano de Bayona y sus 42 segundos de El Orfanato en el primer trailer del film; que digo yo que apetece ver al tío que está detrás de los vídeos de la guerra de Camela dirigiendo una de terror con la siempre terrorífica Belén Rueda.
Y del Toro breve tan breve y conciso como esta línea, nos deja con: EL LABERINTO DEL FAUNO.
Me extendería un buen rato sobre El Fauno, pero pienso que es más interesante que vean una de las mejores películas sobre la guerra civil española que se ha podido hacer, abordando la cuestión desde un punto de vista totalmente objetivo, con unas facciones representadas por personas, con miedos, odios y sinsentidos pero que son creíbles en ese contexto, TODOS fueron un poco cabrones; y eso queda demostrado en unas dosis de crueldad en otros tiempos intolerable y ahora totalmente asumible, algunas escenas realmente duras de visionar y créanme que sé de lo que hablo cuando les advierto sobre esto.
En cuanto a los actores, pues bueno, sale Ariadna Gil, que quizás es incapaz de interpretar otros papeles distintos de los yonkis acabados, como hacía en Antártica, sin embargo se olvida uno rápido al poder disfrutar de Sergi López, en un papelazo de villanazo y cagon sos que se merece, siguiendo la línea del azo, un premiazo por este personaje de capitán falangista de nombre Vidal, al que dota de una serie de matices que le brindan una insólita y contundente presencia ante la cámara, insuflándole un hálito vital que le hace asquerosamente creíble. Y luego la niña, una tal Ivana Baquero espléndida en su rol de Ofelia, protagonista y arbol que raminifica toda la historia. Asustadiza, huidiza, tímida, valiente, perdida y encontrada en su fe en la magia, sí, esa magia simple y castiza de abracadabrás, aquí complicada por el cruento contexto en el que transcurre, un laberinto hermético y oculto a los ojos de los hombres, un bosque que esconde el mal que comportan los rojos, y una casa vieja y descascarillada, de azulejos partidos y telarañas en los rincones. Además rodeados de unos secundarios portentosos, ese Álex Angulo de médico, o esa Maribel Verdú, quien es frágil hasta que revienta de una forma apoteósica, y ese timorato de César Vea interpretando a Serrano, el eslabón débil, la humanidad del régimen…
Pero lo más emocionante es que durante toda la película casi se palpa ese cariño especial vertido en el largometraje por parte de Guillermo Del Toro, puede que suene a la receta con la que se hicieron a las supernenas pero la película se nota querida y pensada, lo que no suele ocurrir a menudo, y que desde luego, el resultado es la mejor película de Del Toro, quizás para ello haya que poner unos ojos de niño y dejarse llevar al laberinto en el que se pierde la inocencia y que se recorre a lo largo de toda la película, porque al fin y al cabo, se trata de la narración de un cuento de hadas; que para algunos no querrá decir nada y para otros, en cambio puede convertirse en un buen motivo para seguir yendo al cine y ver éstas, las buenas películas.
Y terminada la película, devueltos al Auditori, un Guillermo del Toro envuelto por la muchedumbre ofreciendo autógrafos a diestro y siniestro mientras que Santi Millán y su desgarbada figura posan para las cámaras de Aquí Hay Tomate; ocasión que aprovecho para fotografiarme con este monstruo mexicano, cuya actitud para con los fans es loable, y cuya lealtad para con su propio espíritu es digna de mi más sincera y recóndita admiración.
Al rato, una breve intervención de Ángel Sala, director del festival, en un deja-vu que recordaremos en el Babel de Iñarruti (seguro), quien terminó expresándose en castellano, catalán y probablemente inglés.
El mismo director del festival marcó el paréntesis para la lamida de culo del día, en este caso al Sr. Presidente de Manga Films, Luís de Val y López, en forma de premio: El María Honorífico. Perdóneme si mi catalán no es tan correcto como mi norcoreano, pero ahí ponía, en la pantalla refiero, premio maría honorific, al no ser que maría resulte ser un false friend ese es el título del premio; el cuál es bien merecido, sin lugar a dudas; pero de todas formas lo destacable del premio fue el modo en que el Sr. Manga Films expresó su gratitud, haciendo un demencial paralelismo entre su carrera y la conquista de la copa de Europa por parte del F.C. Barcelona saliéndose mucho del tono cinematográfico de la tarde; sonando el nombre de Belleti en el auditori me siento obligado a pensar en el criterio de adquisición de títulos por parte de Manga Films; rápidamente aclarado por el tipo en cuestión quien resumió su trayectoria diciendo algo así como desde empecé trayendo Dragon Ball y he terminado distribuyendo Crash, previo momento “porque nosotros antes íbamos a los programas de doble sesión y hasta triple”.
Luego presentación de un corto surrealista a la vez que interesante titulado for(r)est in the des(s)ert de Luiso Berdejo, guionista de la Película Para No Dormir de mi admiradísimo Paco Plaza. Una pieza que parece una apuesta arriesgada que hace gracia y de la cual cuesta imaginar el sentido que tiene el agradecimiento por parte de su perpetrador, quien elogió a su hermana por habérsela producido.
Y por fin el Sr. Del Toro hace acto de presencia, media hora después de habernos colado en el auditori y tras soportar todas esas presentaciones; aprovechando muy hábilmente para colarnos al enano de Bayona y sus 42 segundos de El Orfanato en el primer trailer del film; que digo yo que apetece ver al tío que está detrás de los vídeos de la guerra de Camela dirigiendo una de terror con la siempre terrorífica Belén Rueda.
Y del Toro breve tan breve y conciso como esta línea, nos deja con: EL LABERINTO DEL FAUNO.

En cuanto a los actores, pues bueno, sale Ariadna Gil, que quizás es incapaz de interpretar otros papeles distintos de los yonkis acabados, como hacía en Antártica, sin embargo se olvida uno rápido al poder disfrutar de Sergi López, en un papelazo de villanazo y cagon sos que se merece, siguiendo la línea del azo, un premiazo por este personaje de capitán falangista de nombre Vidal, al que dota de una serie de matices que le brindan una insólita y contundente presencia ante la cámara, insuflándole un hálito vital que le hace asquerosamente creíble. Y luego la niña, una tal Ivana Baquero espléndida en su rol de Ofelia, protagonista y arbol que raminifica toda la historia. Asustadiza, huidiza, tímida, valiente, perdida y encontrada en su fe en la magia, sí, esa magia simple y castiza de abracadabrás, aquí complicada por el cruento contexto en el que transcurre, un laberinto hermético y oculto a los ojos de los hombres, un bosque que esconde el mal que comportan los rojos, y una casa vieja y descascarillada, de azulejos partidos y telarañas en los rincones. Además rodeados de unos secundarios portentosos, ese Álex Angulo de médico, o esa Maribel Verdú, quien es frágil hasta que revienta de una forma apoteósica, y ese timorato de César Vea interpretando a Serrano, el eslabón débil, la humanidad del régimen…
Pero lo más emocionante es que durante toda la película casi se palpa ese cariño especial vertido en el largometraje por parte de Guillermo Del Toro, puede que suene a la receta con la que se hicieron a las supernenas pero la película se nota querida y pensada, lo que no suele ocurrir a menudo, y que desde luego, el resultado es la mejor película de Del Toro, quizás para ello haya que poner unos ojos de niño y dejarse llevar al laberinto en el que se pierde la inocencia y que se recorre a lo largo de toda la película, porque al fin y al cabo, se trata de la narración de un cuento de hadas; que para algunos no querrá decir nada y para otros, en cambio puede convertirse en un buen motivo para seguir yendo al cine y ver éstas, las buenas películas.
Y terminada la película, devueltos al Auditori, un Guillermo del Toro envuelto por la muchedumbre ofreciendo autógrafos a diestro y siniestro mientras que Santi Millán y su desgarbada figura posan para las cámaras de Aquí Hay Tomate; ocasión que aprovecho para fotografiarme con este monstruo mexicano, cuya actitud para con los fans es loable, y cuya lealtad para con su propio espíritu es digna de mi más sincera y recóndita admiración.


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