Sitges 2006: Odisea 3
Un año más en plena quincena de vacaciones preparaba mi viaje anual a Cataluña, Catalunya o Catalonia, como ustedes quieran, para asistir a la edición 2006 del Festival de Sitges. Tras varios desbarajustes para conseguir acreditación, mirar hoteles y preparar lo que sería mi otra estancia en Barcelona, ya notaba que algo iba a cambiar este año, para mal.
Y es que en una edición donde muchos estábamos deacuerdo que iba a ser el relanzamiento de dicho festival dada la calidad cinematográfica de sus propuestas, se ha venido a menos "gracias" al mal trato recibido desde la organización a la prensa, pasándonos mas tiempo estudiando que podíamos ver que disfrutando de los eventos, sumando las largas colas para recoger tickets para las películas del día siguiente (eso si no se acababan al llegar nuestro turno), y siéndonos prohibida la entrada en algunas sesiones si no éramos pase de tipo A, por lo que por primera vez en algunos casos hubo que pagar la entrada pertinente a precios escandalosos y sin rechistar.
Y es que en una edición donde muchos estábamos deacuerdo que iba a ser el relanzamiento de dicho festival dada la calidad cinematográfica de sus propuestas, se ha venido a menos "gracias" al mal trato recibido desde la organización a la prensa, pasándonos mas tiempo estudiando que podíamos ver que disfrutando de los eventos, sumando las largas colas para recoger tickets para las películas del día siguiente (eso si no se acababan al llegar nuestro turno), y siéndonos prohibida la entrada en algunas sesiones si no éramos pase de tipo A, por lo que por primera vez en algunos casos hubo que pagar la entrada pertinente a precios escandalosos y sin rechistar.

El problema es que al final todo son cifras, y queda muy bonito al finalizar un evento de estas características informar el éxito del mismo alabando el gran números de acreditados (cada año más), pero por el contrario a la organización les puede fastidiar que cada vez entren más personas gratuitamente a las sesiones, con la consecuente disminución en la venta de entradas, cosa que no debería ser así ya que el Festival Internacional de Cinema de Catalunya debería ser, como se hace en cualquier parte del mundo, una promoción del famoso pueblo catalán y por supuesto de la cultura, claro que luego hay gastos, pero también hay muchísimo turismo que los supla, por lo que sería bueno que se hicieran las cosas de otra manera, ya sea dejar sesiones solo para prensa (a buenas horas, no a las 8:15 de la mañana como este año) y otras para público con buenos precios.

Aún así mereció la pena como siempre, y aunque nos perdimos como cada año todo lo que queríamos ver ya que la organización muestra su programación apenas una semana antes del inicio del festival (por lo cual los que venimos de fuera lo tenemos complicado), se pudieron ver cosillas la mar de interesantes.
En el apartado de largometrajes comenzamos en el Auditori con The Wicker Man, dirigida por un tal Neil LaBute y protagonizada por Nicolas Cage en una mala elección en su carrera. Nos encontramos con una historia aburrida, absurda y llena de errores copiando todo lo malo del cine moderno, como niñas que supuestamente dan miedo, sueños absurdos del protagonista que le ayudan a seguir el misterio y demás tonterías en una historia que camina en tierra de nadie. Mala a más no poder pero aún así divertida si se afronta con cachondeo su terrible y aburrido argumento con unos 10 minutos finales que si merecen la pena, quien la vea sabrá porqué.
En el apartado de largometrajes comenzamos en el Auditori con The Wicker Man, dirigida por un tal Neil LaBute y protagonizada por Nicolas Cage en una mala elección en su carrera. Nos encontramos con una historia aburrida, absurda y llena de errores copiando todo lo malo del cine moderno, como niñas que supuestamente dan miedo, sueños absurdos del protagonista que le ayudan a seguir el misterio y demás tonterías en una historia que camina en tierra de nadie. Mala a más no poder pero aún así divertida si se afronta con cachondeo su terrible y aburrido argumento con unos 10 minutos finales que si merecen la pena, quien la vea sabrá porqué.

¿Veis? esta es mi placa, con ella puedo entrar por la cara a vuestras casas, registrar en vuestros armarios y violar a vuestras hijas si hiciera falta.
Nicolas Cage es Edward Malus, un policía que recibe una carta de su ex-mujer para que vaya a una isla y busque a la hija que tuvo con otro maromo. Lo mejor sin duda la actitud de Malus en plan "soy poli, hago lo que me da la gana y estoy deseando que me partan la cara".
Continuó la cosa con Princess, producción germano-danesa que como la mayoría de cosas que solemos ver no teníamos idea de que iba, aunque finalmente se nos quedara en el recuerdo como una gran joya (por mucho que diga Días de cine). Mezcla de animación tradicional, acción real y gotas de CGI junto a un argumento terrible, en el buen sentido, no apto para todo tipo de estómagos, pero que siendo la mayor parte animación relaja los sentidos del espectador. Trata de la venganza de August, hermano de la difunta estrella porno Princess, acompañado por su sobrina en contra de la industria que le dio fama y dinero pero que a su vez acabó con la vida de su hermana y afectando psicológicamente a su hija. Antes de esta, el festival tuvo el buen hacer de proyectar Araki, the killing of a japanese photographer, una especie de precuela que adelanta tanto temáticamente como visualmente la película de Anders Morgenthaler.
Continuó la cosa con Princess, producción germano-danesa que como la mayoría de cosas que solemos ver no teníamos idea de que iba, aunque finalmente se nos quedara en el recuerdo como una gran joya (por mucho que diga Días de cine). Mezcla de animación tradicional, acción real y gotas de CGI junto a un argumento terrible, en el buen sentido, no apto para todo tipo de estómagos, pero que siendo la mayor parte animación relaja los sentidos del espectador. Trata de la venganza de August, hermano de la difunta estrella porno Princess, acompañado por su sobrina en contra de la industria que le dio fama y dinero pero que a su vez acabó con la vida de su hermana y afectando psicológicamente a su hija. Antes de esta, el festival tuvo el buen hacer de proyectar Araki, the killing of a japanese photographer, una especie de precuela que adelanta tanto temáticamente como visualmente la película de Anders Morgenthaler.

Al tercer día tras varios aconteceres, y en sesión mañanera, pudimos disfrutar de lo último de Terry Gilliam, Tideland, una historia mucho más personal y menos compleja visualmente que sus anteriores producciones que narra la historia de Jellyza y su patética familia de yonkis, con un destino más que incierto, haciendo que la pequeña se adentre en su propio mundo mezcla de realidad y fantasía. Una historia agradable aunque quizás sobrada de metraje para mi gusto, pero que tiene esos pequeños toques que la harán perdurar.

Ese mismo día también pudimos disfrutar de la co-producción europea Renaissance. Desarrollada por captura de movimientos y enteramente en blanco y negro puros, nada de matices, cuenta una historia basada en el 2054 en la que un policía investiga el secuestro de una joven científica. Mezcla de Blade Runner y Sin City y con una arrolladora e imaginativa puesta en escena que solo el talento y el ordenador pueden conseguir. Recomendable si se quiere ver algo realmente nuevo.

El penúltimo día de festival, y último nuestro, y con una hora de retraso comenzó la maratón del Auditori en la que se estrenaría uno de los bombazos de la noche, y seguramente de todo el festival; hablamos de Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan, sesión sorpresa y película que pocos conocían pero que hacía presagiar buenas risas. Protagonizada por el cómico inglés Sacha Baron Cohen, más conocido cinematográficamente por la terrible Ali G anda suelto, crea un personaje nacido en Kazajistan que lo envían a Estados Unidos para aprender las costumbres de la sociedad americana.
Narrada en una mezcla de documental y película, sorprende en cada escena llegando cada vez más lejos en los límites del buen gusto y hasta de la legalidad, haciéndonos dudar en cada momento si las situaciones que vemos son reales o ficticias; sea lo que sea creanme si digo que no me he reído tanto viendo una película en mi vida, aunque también estoy seguro que decaerá bastante en siguientes visionados dada le perdida del efecto sorpresa. Aún así se trata de un divertimento más que digno para echar unas buenos lagrimones en su cine más cercano el próximo 17 de Noviembre.
Narrada en una mezcla de documental y película, sorprende en cada escena llegando cada vez más lejos en los límites del buen gusto y hasta de la legalidad, haciéndonos dudar en cada momento si las situaciones que vemos son reales o ficticias; sea lo que sea creanme si digo que no me he reído tanto viendo una película en mi vida, aunque también estoy seguro que decaerá bastante en siguientes visionados dada le perdida del efecto sorpresa. Aún así se trata de un divertimento más que digno para echar unas buenos lagrimones en su cine más cercano el próximo 17 de Noviembre.

La madrugada continuó con All the Boys Love Mandy Lane, típica producción estadounidense que cumple con los patrones del género "somos jóvenes-nos drogamos-jincamos-y morimos"; de todos modos la factura era buena y las jamelgas potentes, por lo que se echó el rato aún a costa de un guión muy débil.

Al finalizar esta, allá las cinco de la madrugada, dio comienzo un nuevo pase del cortometraje español Martians go home!, lo nuevo del director rockabilly Dani Moreno tras su premiada en Sitges Amazing Unmasked vs el Dr. Calavera Maligna. Muy superior a sus anteriores trabajos, y es que el presupuesto se nota, y protagonizada por Chema Ponze (mucha atención a su producción SoulMan, gran entretenimiento amateur), Edu García (El niño de Aquí no hay quien viva) que pasaba por allí, dijo sus frases y se fue, y la participación de Alaska, cuenta la historia de un ataque extraterrestre a lo invasión de los ultracuerpos con una estética medio ochentera y gran frikismo videojueguil. El corto divierte y sorprende por su factura técnica, esperamos con ansias los siguientes trabajos del señor Moreno.

El sueño apretaba en mi caso y di varias cabezadas en la siguiente sesión, Behind the Mask: The Rise of Leslie Vernon. La película narra una realidad alternativa donde Freddy Krueger, Michael Myers y Jason Voorhees existieron realmente. Ahora, un aprendiz de todos estos, Leslie Vernom, quiere seguir sus pasos, con la diferencia de que le seguirá diariamente un equipo de televisión que grabará desde como se entrena, a como prepara sus asesinatos hasta que finalmente los comete. Como dije, el sueño apretaba y me quedé dormido la segunda mitad, aún así la recomiendo porque la crítica especializada nos tiene enseñados que no hace falta ver una película para poder valorarla. Búsquenla por ahí que al menos es original.
Después de esta se proyectó un nuevo corto, Ioni cogió su mono, una chorrada muy grande pero que funcionó, hablar de su argumento sería destriparlo totalmente.
Después de esta se proyectó un nuevo corto, Ioni cogió su mono, una chorrada muy grande pero que funcionó, hablar de su argumento sería destriparlo totalmente.

Largometrajes a parte y porque el frikismo sigue candente en nuestros corazones, nos pasamos por la sala de video Brigadoon para echar un vistazo a lo que se cocía por allí. Destacar Morid hijos de puta, título bastante descriptivo y nueva producción de Eskoria films, creadores de cosillas curiosas como Impacto nupcial y Kombate brutal que merecerían ser destacados por separado en la cosa esta. Un grupo de niñatos bastante subnormales pasan sus días en Ibiza mientras uno a uno van muriendo en las manos de un grandullón ayudado de sus viejos. Mucha barbarie y mala leche en un divertimento bastante cafre, pero que se queda en poca cosa dado en el ridículo guión (aunque tampoco nos esperábamos gran cosa).

Destacar también Delenda est Genesis, una suerte de Underworld con influencias moderniquis. Y Dale la carta, Sofía, una buena obra para ver y entender poco, pero que se echaba el rato.
También nos pasamos por la exposición pertinente de cada año, esta vez dedicada al universo Star Trek, del que no somos muy fans pero no quitó que hiciésemos las fotos pertinentes y ojear un poco entre tanto merchandising.
También nos pasamos por la exposición pertinente de cada año, esta vez dedicada al universo Star Trek, del que no somos muy fans pero no quitó que hiciésemos las fotos pertinentes y ojear un poco entre tanto merchandising.

Nada más, si quieren una visión diferente y seguramente mejor de los hechos no duden en visitar L'homme naïf, ¡au revoir!.

¡A formolizarse!
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