29.6.07

Publificación

Han pasado ya casi siete años desde que tras variopintas experiencias colaborando en cortos ajenos me dispusiera a dirigir el mío propio desempolvando así mi querida Canon formato Hi-8 y escribiendo una breve idea de la que saldría un corto de exactamente un minuto y medio de duración, norma básica para el festival internauta al que iba dirigido dicha producción.
El primer borrador se titulaba Me vendí, y en teoría se trataba de un larguísimo texto del que nunca llegué a escribir ni una sola palabra, y es que desgraciadamente carezco del maravilloso don del guionista. Terminé así haciendo un guión totalmente visual de toda la obra siendo ayudado por el ayudante de dirección con las dos míseras frases que saldrían en él.

Dicha inutilidad como guionista casi se vio superada por mi nueva faceta como director de cortos, ya que al ahorrarme de realizar un storyboard visual me tenía que concentrar en cada secuencia para saber exactamente lo que quería, que a veces ni yo mismo sabía, situando la cámara desde diferentes puntos de vista hasta localizar lo que de verdad prentedía. Es ahora recordando el extenso material grabado cuando agradezco de verdad a todas esas personas la increíble paciencia que tuvieron conmigo.

Finalmente y gracias a la ayuda del equipo informático de mi gran mentor, en dos mañanas se realizó el montaje en un estudio profesional sacando huecos de donde se podía, y con el agobio propio de tener que pedir favores y hacer perder el tiempo a alguien en su puesto de trabajo, lo que se tradujo en un montaje hecho con prisas y sin apenas tiempo para experimentar y así poder sacar partido de la hora de cinta grabada. No pasó ni un día del visionado del resultado final cuando me prometí en un futuro recuperar todo ese material y hacer mi propio montaje sin prisas y sin la necesidad de tener una duración prefijada.

Es por ello todo este rollo nostálgico, el dar a conocer lo que será muy pronto una versión restaurada de Publifobia y montada absolutamente desde cero, incorporando planos que se quedaron en el tintero, añadiendo sonidos y mejorando en la manera de lo posible una producción llena de fallos de continuidad y con interpretaciones que no quedarán para el recuerdo, pero que al menos quedará finalizada tal y como quería en un principio.