22.8.07

Hoy en estamos rodando: El hombre que anda

Las ganas y el entusiasmo por comenzar un nuevo proyecto en video hicieron que me adelantase demasiado anunciando el que sería nuevo corto (muy corto) de la casa, Baby Ball. Desgraciadamente dicho proyecto se mantendrá parado unas semanas por complicaciones creativas, es decir, que no tengo ni idea de lo que voy a hacer. Afortunadamente eso no ha supuesto ningún problema para comenzar otro corto en tiempo record: El hombre que anda.

Como ya comenté alguna vez, me resulta difícil antes de grabar saber exactamente que es lo que quiero hacer, esperando siempre la ayuda divina que me guíe en el camino adecuado. Esta filosofía la quise exponer a pleno rendimiento realizando un corto casi en su totalidad improvisado, teniendo como única guía diez pequeñísimas líneas de guión y esperando abrir mi mente para que todo fuese de la manera correcta.

Y contra todo pronóstico así ocurrió, comenzando la grabación a las diez y media de la mañana. Primero en el portal de la casa del protagonista, que deberá dar la impresión de ser un centro psiquiátrico, a continuación en el paseo marítimo, y finalizando en un conocido parque de mi ciudad, con un pequeño descanso para comer en una conocida cadena de hamburguesas, que aunque no había mucha ganas serviría mas tarde para un par de planos de la producción. Este hecho hizo que la peli ascendiera su presupuesto a 13,80 euros que costaron los menús.

Seguidamente continuamos la grabación buscando un lugar en la playa con poca afluencia de público, cosa bastante complicada en un buen día de playa. Curiosamente leyendo el periódico a la mañana siguiente daban como noticia que ese mismo día fue una de las jornadas de mayor afluencia de todo el verano, jugarretas del destino.

Finalmente a las siete y media de la tarde estaba todo terminado al 98%, dejando para días posteriores grabar planos subjetivos, tomas que ayuden a la narración y una escena en la que saldrán mis pies y que dará lugar al cartel del corto.

Respecto al argumento, casi diría que es lo de menos. Claro que existe, y hasta tiene sentido, pero casi era más una excusa para coger de nuevo la cámara y hacer lo que más me gusta, que al final es lo que importa. Ahora queda darle forma a todo lo filmado en el montaje y volver a abrir la mente tal y como hice en la grabación en un proceso tan importante o más que el anterior. Esperamos sorprender al menos.